El Encuentro de Pueblos Fumigados, por la Agroecología y el buen vivir de la provincia de Buenos Aires y la Campaña por el agua limpia en las escuelas, exige al Estado el reconocimiento de las enfermedades laborales de trabajadores/as de la educación originadas por la exposición a las fumigaciones con agrotóxicos y al consumo de agua con niveles de arsénico, agrotóxicos y metales pesados más elevados de lo permitido por normativa, en las instituciones educativas.
Araceli Sivorí, es integrante del Encuentro de Pueblos Fumigados, y remarcó “Se le pide al gobierno, en los distintos niveles, que tenga en cuenta que el impacto del agro negocio, el uso intensivo de los distintos agrotóxicos que son muchísimos no solo hace efecto sobre los mismos ecosistemas, el agua, el aire, el suelo, sino que también afecta directamente a las personas que viven en lugares cercanos, y también a otras que no vivimos en el campo pero si sufrimos los efectos cuando tenemos en nuestros platos distintos alimentos que han sido previamente fumigados. (…) Sabiendo que hay antecedentes de estas enfermedades en docentes, yo puedo nombrar a Ana Zabaloy de San Antonio de Areco, Directora de la Escuela N° 11 rural, allí se enfermo trabajando y murió”.
Sivorí, además, explicó la situación puntual del agua en las escuelas rurales “Hay muchísimos estudios de universidades donde por ejemplo, nombro uno, en Tandil en el año 2021 se hicieron estudios en 16 escuelas rurales y encontrando 15 agrotóxicos distintos”.
Desde la organización, también sostienen que el Estado realiza estudios incompletos en las escuelas, con parámetros físico-químicos limitados, un análisis bacteriológico insuficiente para revisar la calidad del agua. No se registran agrotóxicos (Atrazina, 2, 4-D, Glifosato, Cipermetrina, Clorpirifós, Glufosinato de Amonio, Endosulfán, etc.), metales pesados (plomo, cromo, cadmio, manganeso, mercurio, etc.) ni metaloides como el arsénico.
Para más información se puede acceder a la declaración presentada.
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